domingo, 17 de marzo de 2013

La Broma Infinita de Zoido





Hay libros cuya lectura supone un reto personal. Una hazaña íntima. Cuando llegas a la última página, has atravesado desiertos, escalado montañas y nadado entre tiburones, para acabar con la satisfacción de haber hecho algo importante. Esos libros pasan a formar parte de ti, para el resto de tu vida.
El último reto que he superado, más de 1.200 páginas de vértigo y placer absoluto, ha sido La Broma Infinita, del ya tristemente fallecido D.F. Wallace, a cuyos pies he caído rendido durante ¿cientos? de horas.
Yéndome a un ámbito mucho más prosaico (algo que, modestamente, creo que aprobaría D.F.), el título de la obra de Wallace me viene como anillo al dedo para exponer algunas valoraciones sobre la política económica del Sr. Z y su equipo de gobierno del PP en la ciudad de Sevilla.
Resumiendo: Tras dos años de grandilocuentes palabras, anuncios y promesas fatuas, la realidad que encontramos es tan triste, que no puedo más que pensar que estamos ante una enorme tomadura de pelo, una grandísima broma sin pizca de gracia.
La planificación, la gestión y la promoción económica de esta ciudad por parte de quienes tienen esa responsabilidad, simplemente, no existe. El escenario actual se caracteriza por una preocupante desaparición de negocios y un deterioro de la cuenta de resultados de la mayoría del tejido empresarial.
Mención expresa merece el drama que supone los más de 90.000 sevillanos en situación de desempleo, 15.000 más desde que Zoido es alcalde. Una cifra que mucho me temo superará la friolera de 100.000 a finales de año, si la Virgen del Rocío o Paco I no vienen a solucionarlo, porque como tengamos que depender de la gestión de nuestro ayuntamiento, no hay nada que hacer.
Mi preocupación acerca de su manifiesta incapacidad para encauzar la necesaria y urgente reactivación económica de Sevilla reside en hecho constatables, muy concretos, por poner sólo algunos ejemplos:
La primera broma: El futuro industrial de Sevilla -por supuesto el turismo de cruceros- está indisolublemente ligado a la esclusa (ya terminada) y a un dragado del río que permita la entrada y salida de barcos mercantes y cruceros de mayor calado. Posibilitar un gran corredor fluvial para mercancías y turistas. A estas 2 patas, esclusa y dragado, se le añadiría una tercera, la zona franca. Las tres son igualmente importantes y, además, por lógica y sentido común, han de darse en ese orden.
Sin embargo el Sr. alcalde se nos ha descolgado con la broma de que lo verdaderamente importante, lo prioritario, es la zona franca. Sería como comprarse un Ferrari sin motor y sin gasolina. Eso sí, un Ferrari muy bonito y muy rojo para hacerse una foto con él y que sus amigos de Málaga o de Valencia lo admiren. Vamos, para partirse de la risa, oiga.
¿Cómo se puede frivolizar hablando de 20.000 empleos? ¿Cómo puede este alcalde nuestro, tan cómico él, creer que va a engañar a los sevillanos, hacerles creer que hay cuantiosas inversiones e innumerables empresas esperando la mera declaración de zona franca para instalarse y generar riqueza y empleo? A lo mejor está mirando de reojo a otras experiencias similares bastante cercanas, como es el caso de Cádiz, cuya zona franca, consolidada desde hace ya algunos años, precisamente no es un ejemplo de creación de empleo en la ciudad con la tasa de paro más alta de España...
Repito: Esclusa, Dragado y Zona Franca son las tres patas de una silla necesaria, hoy más que nunca, pero necesitamos un buen carpintero que no la fabrique coja. Queremos que sea bonita pero, sobre todo, útil.
El siguiente chiste que se me viene a la cabeza tiene que ver con el PGOU de Sevilla. En concreto, para sustituir la calificación de uso sociocultural de La Gavidia por la de centro comercial. Es que te tronchas. Bajo el mantra de que se crearán 150 nuevos empleos, están obviando el daño irreparable al pequeño comercio tradicional, los nuevos tapones en los accesos al centro, el deterioro ambiental y patrimonial, etc. etc.
Pero no, no le demos más vueltas: este PGOU que tenemos, el actual, a los señores del gobierno del PP no les gusta. Ya está. Mientras la ciudad retrocede, pierde competitividad industrial y comercial cada día que pasa, paradójicamente hay en Sevilla trece millones de metros cuadrados para actividades productivas a la espera de impulso municipal y desarrollo urbanístico. Una vez más, se le saltan a uno las lágrimas de tanto reír.
Tanto como se ríe uno al pensar que en la peor crisis económica que se recuerda, el Sr. Z y sus avispados chicos deciden suprimir la empresa municipal de fomento económico. En aras de una mal entendida austeridad, deciden que estas tareas imprescindibles, insisto, ahora más que nunca, estén en el mismo área de fiestas mayores y otros menesteres. Siendo esto así, a nadie le sorprende que dediquen más tiempo a posar para la foto presentando carteles y a desfilar cuando toca, que a tomar las riendas del desarrollo económico y de la creación de empleo para la ciudad.
Qué mal chiste, también, aquel anuncio grandilocuente que hicieron en un pleno municipal, sobre la instalación en Sevilla de una multinacional de tele operadoras que iba a generar mas de 1.000 empleos. El chiste consistía en que, en realidad, no era una nueva instalación, sino un mero traslado de sus dos sedes a un polígono industrial. Y no era una empresa nueva, sino una filial y que, para más inri, de verdad que le duele a uno el estómago de la risa, acababa de practicar un expediente de regulación de empleo.

Tanto chiste ya no tiene gracia, si es que alguna ve la tuvo.

Porque somos muchos los que no nos olvidamos de que el inefable Zoido convencióa muchos sevillanos y sevillanas para que depositaran en él su confianza, pues él iba a ser "el Alcalde del Empleo".

No contento con eso, ahora nos venden un "Pacto por Sevilla", que pretendidamente creará más de 40.000 empleos y conllevará la reducción del 50% de la tasa de paro. Ello supondría situar a la ciudad en una de las tasas de desempleo más bajas de nuestra historia democrática.

Pues bien, como he dicho al principio, no sólo no han creado,sino que día a día siguen destruyendo empleo. Eso es mentir. Engañar. Defraudar a sus votantes. Eso se llama jugar con las expectativas y las ilusiones de la gente. Y esto no es ninguna broma. Ni graciosa ni, mucho menos y afortunadamente, infinita. Como mucho, se reirán de nosotros dos años más. 

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