lunes, 13 de mayo de 2013

Leemás Brother (*)



Clausurada la edición 2013 de la Feria del Libro de Sevilla, los organizadores de la misma nos hablan de un incremento del 15% en las ventas, con respecto a la anterior edición. Dato positivo y esperanzador, al que me gustaría sumar mi propia experiencia a lo largo de estos días, en los que he podido disfrutar de una Plaza Nueva convertida en zoco cultural, con una gran afluencia de un público variopinto que, en algunos momentos, ha llegado a abarrotar las conferencias y presentaciones bajo la carpa e, incluso, a dificultar el tránsito por la propia Plaza. Mis conversaciones con libreros y escritores también me han dejado, en general, un buen sabor de boca. Bien.

La presente edición se ha desarrollado en unos momentos económicos difíciles y si, a pesar de ello, el balance es medianamente positivo, deberíamos evitar caer en la autocomplacencia y, junto a la lógica reflexión de aspectos mejorables, plantear en paralelo objetivos mas ambiciosos y exigentes para los próximos años.

La presencia de autores internacionales, la consolidación de las librerías independientes y una mayor atención al publico joven son algunos de los pasos a dar en futuras ediciones. Indispensablemente, con un mayor respaldo institucional.

Sirva de ejemplo de ese apoyo lo positivo que resultaría para las librerías sevillanas que la dotación de lotes de libros a la red de bibliotecas públicas se abasteciera precisamente de ellas, como contrapartida a la tarea que muchas de estas librerías desarrollan durante todo el año de fomento de la lectura y otras actividades culturales en el barrio donde se ubican.

Precisamente por ese protagonismo que tienen estos “fortines culturales” en Sevilla, quiero prestarles esta ventana, mi blog, para que sean ellos mismos quienes, con sus propias palabras, nos den sus reflexiones. Son declaraciones solicitadas ex profeso para esta entrada que, estoy seguro, van a reflejar mucho mejor que yo la situación por la que atraviesa el sector. El Libro.

Vaya por delante mi más sincero agradecimiento a todos ellos.


(*) “Tomo prestado” este título de un eslogan con el que la librería “El Gusanito Lector” promocionaba la lectura el pasado 29 de noviembre. Día Internacional de las Librerías. 



Leer es mirar y mirar es entender. 


Somos animales de entendimiento, y los únicos capaces de construir y modificar  la realidad. Y está en nosotros esa capacidad.


Somos creadores de cultura y es en el ejercicio de la lectura cuando podemos entender, sentir y conformar nuestra realidad. 


Una sociedad que no lee, no CONVIVE, SOBREVIVE.

Tirando de comparaciones, una librería es como la ferretería, donde encontraremos todos los medios para construir la realidad.


Esta ciudad, cargada de tradiciones, necesita pequeños espacios culturales donde se ponga en juego todo un mundo de pensamientos y emociones.
Apostemos por ello. Hay otra manera de ser Sevilla.


Maite Aragón
Claudio Gómez 
la extra·vagante libros



Estamos enfrente de un nuevo reto: los libreros estamos asistiendo a un cambio en toda  la cadena de valor del libro. A las propias editoriales les está cambiando el negocio: hay plataformas para que un autor pueda publicar y comercializar un libro sin intermediarios, es verdad que no con la misma fuerza, pero se está empezando a construir un nuevo modelo.

Tenemos que fijarnos en lo que ha pasado en otros negocios que sufrieron antes el paso de lo analógico a lo digital (música, series/películas) para no caer en los mismos errores. 

Ahora mismo hay un "caballo de troya" para la venta de contenidos: los e-readers, tablets y dispositivos equivalentes. La entrada de nuevos agentes (Google, Apple, Amazon) va  a significar -ya está ocurriendo-  una apuesta por la innovación. 

¿Estamos los libreros innovando en nuestro negocio?  ¿Por qué tiene que acabar la experiencia de leer justo después de leer la última página? 

Rafael García
La Casa del Libro



L@s librer@s independientes son absolutamente imprescindibles para mantener la diversidad de pensamiento.  Sólo hay que echar un vistazo a los escaparates de librerías independientes y mirar luego las grandes cadenas para comprobar que sin ellas vamos al pensamiento único.


Es en ese sentido donde las Ferias del Libro, y más el modelo de Sevilla al tener un enorme contenido cultural, adquieren significado. La presencia de la mayoría de las librerías de la ciudad, cada una con su propio criterio de selección, multiplica el atractivo de la visita, y vamos de caseta en caseta haciendo descubrimientos que de otra manera serían imposibles.


Afortunadamente este año, al caer a primeros de mes, está siendo bastante mejor que el anterior, en lo que a ventas se refiere. Ojalá se mantenga la tónica, ya que para ser librero hace falta que la librería continúe abierta.

Esperanza Alcaide

El Gusanito Lector



Otro año más, otra Feria del Libro más a mis espaldas, y ya van tantas que ni puedo enumerarlas. Hay cosas que nunca cambiarán, pero a pesar de todo cada año hay sorpresas incluso para los veteranos.

Este año, como no podía ser de otra forma, la austeridad que los tiempos marcan ha sido la norma. La gente compra menos libros y se piensa mucho más el gastarse 18 o 20 euros en una nueva edición; "¿Sabe cuándo lo editan en bolsillo?" Una de las preguntas estrellas del año, y es comprensible.

Por otro lado, la organización se va depurando edición a edición y se nota la experiencia acumulada. Desgraciadamente también se evidencia que se ven obligados a hacer malabares para conseguir los objetivos con la escasez de medios de los que disponen. Este año las actividades se han tenido que reducir, y se nota la ausencia de casetas institucionales.

Pero a pesar de todo, siguen siendo doce días de ilusión y de mucho trabajo donde se da lo mejor que uno tiene para ofrecer. Para las pequeñas librerías como Reguera, la Feria del Libro sigue siendo un evento que ayuda a dar un empujón a nuestra compleja economía, asfixiada por el auge de las grandes superficies. Ahora toca aguantar con ilusión para poder llegar a la Feria del año que viene...

Guillermo Reguera
Librería Reguera



Poco hay que decir sobre la magnifica oportunidad que representa para una librería como la nuestra asistir a la FLS tanto por difundir nuestra propuesta de espacio cultural, como por el impulso a las ventas que supone. Aunque siempre asistimos con la ilusión del primer año, tras cinco ediciones, nos alegramos al comprobar que nuestra pequeña librería especializada en narrativa de viajes, guías y mapas ya no es una desconocida sino que por comentarios de nuestros clientes, esta integrada en el "mapa comercial de la ciudad". 
La existencia de eventos como FLS y poder participar en ella es sin duda un importante potenciador de iniciativas como la nuestra. Este año de nuevo estamos aquí, nuestra andadura empezó hace cinco años, cuando el nivel de participación era tal que también ocupábamos la Plaza de S. Francisco y había tantas solicitudes para participar que se sortearon las casetas disponibles .... cinco años mas tarde muchos cambios se han sucedido y paradójicamente otras permanecen igual, (entre ellas el asumir los mismos costes de participación como si también fueran iguales los niveles de ventas). 

Es más que posible que se necesite una profunda revisión del modelo de Feria y no quedarnos en mantener el mismo pero a bajo coste, porque FLS, es necesaria para la ciudad y para librerías como la nuestra que cada año recibe un importante impulso por participar en ella.

No quiero dejar pasar la oportunidad que nos das con la petición de estas líneas para hacer llegar esta reflexión; Como ya expuse somos una  librería, especializada en viajes y estamos en un pequeño local en la C/ Zaragoza, pleno centro de Sevilla. Es un lugar precioso, pequeño con mucho encanto y que da a la ciudad, tanto por la belleza del local como por por la propuesta cultural que hacemos y nuestro esfuerzo por mantenernos independientes en nuestra "Linea editorial", un toque cosmopolita , que nuestra clientela advierte y del que se enorgullecen. 

Como ciudadanos, nos gusta saber que en nuestra ciudad hay lugares diferentes, que se salen de los cánones establecidos. Nos enorgullece que existan y con ello nos sentimos diferentes, más exclusivos y cosmopolitas, en definitiva somos locales, y en el Centro hay algunos, que aportamos un plus a la ciudad pero a los que nos cuesta mucho o muchísimo competir con las grandes empresas. Es por ello que creo que se deberían articular medidas de apoyo a estos pequeños negocios "singulares", que tanto nos gusta tener en nuestra ciudad, que tanto aportan a nuestra ciudad, pero que día a día mantienen una desigual batalla. 

Pepa Gallardo
Manuel Rodriguez
Librería De Ultramar


La Fiesta de los Libros
Libros para perdernos, para encontrarnos, para buscarnos. En una ciudad que vive la calle con la intensidad que la vive Sevilla, sacar los libros de las librerías, en las que se refugian el resto del año, y exponerlos a la mirada de los transeúntes que, voluntaria o involuntariamente, pasan por la Plaza Nueva y se detienen para formar parte de esta fiesta, es una manera más de celebrar la primavera.
En estos tiempos en los que se empeñan en pintarnos una cotidianidad tan cuesta arriba, ¡¡¡Que nos queden los libros!!!. Porque entre las páginas de estos misteriosos objetos todos los mundos son posibles y además alcanzables por cualquiera que se atreva a echar a volar entre las palabras que encierran sus páginas. 
Raquel Díaz. 
Escritora e Ilustradora Infantil


Muchos días después de la Feria del Libro aún sobrevolará la Plaza Nueva el intenso olor de los libros, pero aún mayor será la constancia en la memoria, el sedimento de recuerdos que se va acolmatando con los años.  La vida sucedida por ediciones de la Feria del Libro, como las páginas que forman una biografía: la del lector que recuerda los libros que compró en cada Feria, elegidos al azar o siguiendo el rastro de un autor o de una historia que le hechizó. 
Para mí la Feria del Libro de Sevilla es la verdadera fiesta de la primavera, el triunfo de la cultura, la lucha contracorriente, la reivindicación de la libertad, la independencia, la lucidez, la visión crítica de la vida que dan los libros. Por mucho que se empeñen en enterrarlos. En la Feria del Libro de Sevilla se puede saludar al espectro de Onetti, de Bolaños, de Cervantes, de Valle-Inclán o a grandes maestros vivos como este año ocurrió con Mauricio Wiesenthal y José Manuel Caballero Bonald.

Eva  Díaz
Periodista y Escritora



Desde el sector de la historieta, la presencia de este medio en la feria del libro sevillana ha ido ganando espacio cada año. De una no presencia hace 10 años a tener presentaciones, firmas y stands de librerías especializadas. Si bien es cierto que aún queda espacio por ganar para la historieta dentro de la feria, tanto en las actividades educativas como en la zona comercial y en el resto de actividades. Por ejemplo, talleres de promoción de la lectura a través del cómic, se me antojan básicos en una feria que quiere desarrollar el hábito lector en la ciudad. 
Se está andando, pero aún queda camino por recorrer.

Paco Cerrejón

Director del Encuentro del Cómic y la Ilustración de Sevilla

Aunque quieran hacernos creer que la Cultura es la “Balsa de la Medusa” de Gericault, donde unos cuerpos desesperados ansían encontrar tierra firme, la Feria del Libro de Sevilla demuestra también este año que es todo lo contrario. 
Se parece más a la “Danza” de Matisse, donde unos y otros nos cogemos de las manos y hacemos fiesta de algo que es esencial en el ser humano, esto es, buscar el pensamiento para entenderse y comprender el mundo. 
El éxito de la Feria del Libro no debe sorprendernos, ya que si en algo nos diferenciamos de los demás animales es precisamente en que somos seres culturales. Necesitamos leer y escribir para transmitir nuestras ideas, que es al fin y al cabo lo que mueve el mundo.
 Pienso que la Feria del Libro es una medicina necesaria que habría que apoyar más aún por el bien común. 
Siempre lo digo pero para mí, la Feria de Sevilla es la del Libro.


Antonio García Villarán
Director de Cangrejo Pistolero Ediciones  


A mi modo de ver, estas ferias reflejan bien el lugar hacia donde avanza la cultura del libro hoy día.

No me echo las manos a la cabeza ni me sorprendo, pero no deja de ser sintomático que los autores que congregan a filas de lectores para que les firmen sean autores de best sellers o productos de consumo no demasiado ligados a la literatura. Esto sucede más en ferias pequeñas, como la de Sevilla en cierto modo -este año se ha percibido menos actividad, y por tanto, menos variedad-. 
Aún así no se debe generalizar: siempre hay actos pequeños, con menos público, de autores interesantes o editoriales minoritarias. 
En general, me preocupa la unificación, la concentración editorial en grandes grupos y el poco espacio que se concede a la divergencia, pero también pienso que el lector crítico puede encontrar su hueco fácilmente hoy: la variedad existe, aunque no sea demasiado visible; es cuestión de buscarla.
Sara Mesa
Escritora





La feria está organizada por todo el sector del libro (libreros, editores, distribuidores), respetando las librerías como "cauce de comercialización preferente".

En este sentido: Es importante valorar el efecto de cohesión que las librerías generan en nuestras ciudades. La presencia de estas en nuestros barrios es esencial para el acercamiento de la cultura a la población. La presión especulativa ha ido provocando la salida de estas de los centros de nuestras ciudades.

La pequeña y mediana librería garantiza la 'biodiversidad' frente a la homogenización de la oferta que provoca una concentración editorial creciente.
Nuestro objetivo en estas circunstancias es mantener el modelo de feria del libro creado, que cumpla  tres expectativas:
  • Venta inmediata durante los días de feria. En ello va el éxito para las librerías. La clave: conseguir acercar al gran público a la feria.
  • Promoción de autores y publicaciones. De especial importancia para las editoriales. La clave: presencia de y en los medios de comunicación en la feria.
  • Actividad cultural de primer orden. De especial importancia para las administraciones públicas, en su misión cultural hacia los ciudadanos. La clave: la realización de un programa de actividades y presencias de autores de importancia.
Habrá que retomar, en cuanto las circunstancias presupuestarias lo permitan, el camino de internacionalización de la Feria del Libro de Sevilla, que supone, como primer paso, la presencia de autores extranjeros en ella.

Javier López
Director de la Feria del Libro de Sevilla




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