sábado, 4 de mayo de 2013

Santas Polémicas



Mientras asistimos estupefactos a las últimas cifras de la Encuesta de Población Activa (más de seis millones de desempleados) y el Gobierno de la Nación retrasa por enésima vez la fecha de la salida de la crisis, el Presidente Rajoy permanece silente para mayor cabreo y desconcierto de los ciudadanos.

Paralelamente, Justa y Rufina, dos vecinas del barrio de San Lorenzo, licenciadas en bellas artes y paradas de larga duración, mantienen su habitual tertulia mientras pasean junto al río. Tertulia que en los últimos tiempos ha consistido mayormente en un rosario de quejas sobre la situación económica de España y la negrura del túnel en el que estamos, cuyo final ni se intuye.

Esta tarde primaveral de mayo ambas encuentran en la exposición de las "Santas de Zurbarán" un tema propicio para sus reflexiones semanales. Tal evento, nacido en la polémica, está polarizando, cómo no, a los ambientes culturales de la ciudad, entre los que lo apoyan sin fisuras y sus más acérrimos detractores. Como en tantas otras ocasiones, Sevilla hace gala de su permanente dualidad.

Obviamente las dos mujeres saben que:

- durante el primer tercio del siglo XVII, nuestra ciudad fue epítome de la pintura Barroca, gracias a maestros de la talla de Zurbarán, Murillo y Alonso Cano.

- el llamado "pintor de los monjes " estuvo vinculado a Sevilla en muchas etapas de su vida, aunque NO era sevillano, ni siquiera andaluz, pues nació en Fuente de Cantos, Extremadura.

- la religiosidad impregnó la mayoría de su obra y fue en el Convento de la Merced (actual Museo de Bellas Artes) donde ubicó uno de los centros más importantes de su producción pictórica.

- las imágenes que se exponen, 17, al parecer son parte del encargo de 24 santas destinadas al convento de la Encarnación de Lima.

- la polémica de las Santas de Zurbarán no es nueva, pues ya en 1635 un predicador como Bernardino de Villegas dijo que la plasmación de estas figuras sin gestos de dolor hacía que parecieran "damas del mundo, más que santas del cielo", llegando a opinar que suponía un auténtico “abuso la forma de presentar a las mártires”. 

Nuestra amiga Justa, haciendo honor a su nombre, se muestra categórica y le dice a Rufina: Que no, que no es el momento, que te lo digo yo. No se puede realizar una exposición de estas características en estos tiempos de penuria económica, con un coste que sobrepasa con creces el medio millón de euros. Obviamente, porque donde no hay, no hay, a costa de dejar de apoyar, y hasta de dejar morir, a otros eventos consolidados del panorama cultural sevillano… amén del cierre de algunas salas. Es un evento para otro momento. A mí me parece que interesa más el escaparate que el apoyo a la Cultura.

Por el contrario, su comadre Rufina, amante a ultranza de las tradiciones sevillanas, está encantada con el alarde de religiosidad pictórica de la muestra. A ella, al igual que a su difunto tío Rufino (el de la canción de Luz Casal) le gusta comer langostinos y defiende el evento, puesto que “de sobra sabes, Justa, que esto va a atraer turismo a la ciudad y se llenarán los hoteles, los restaurantes y los comercios. Y además –apostilla- que ya está bien de que las grandes exposiciones se vayan todas a Madrid o Barcelona, ¿o es que Sevilla tiene que ser menos?”

Para más inri, la antesala de la exposición fue un espectáculo de Eva Yerbabuena que ya provocó gran desconcierto el día de su estreno entre periodistas y críticos del flamenco, habida cuenta de que resultó ser cualquier cosa, menos un espectáculo de flamenco, tal y como se había anunciado. No se lleva bien este gobierno municipal con el flamenco: aún rechinan tanto en los oídos de Justa como en el de muchos otros sevillanos que allí estuvieron, el bochornoso espectáculo inaugural dedicado a Camarón de la pasada Bienal. Si el cantaor de la Isla, opina nuestra Justa, levantara la cabeza… 

Hija, Justa, qué negativa estás, dice Rufina. Con lo bonito que va a ser poder ver, junto a los cuadros, tantos trajes inspirados en ellos y tanta moda de la buena. Es que no estás a conforme con nada. A ti lo que te pasa es que siempre ves la botella medio vacía.

¿Moda? Pero ¿qué me dices? Tú es que no estás en el mundo, querida. No te enteras. Pregúntale, si no, a los profesionales de la moda. Empezando por Ágata Ruiz de la Prada (que no es precisamente sospechosa de ser como yo, de izquierdas, teniendo en cuenta con quién tuvo el gusto de casarse…). Pregúntale por qué se siente traicionada y por qué ha pedido que se retire su nombre de la publicidad del evento. O pregúntale a Petro Valverde ¿Te suena de algo? Supongo que sí, ¿no? Pregúntale por qué él, siendo uno de los grandes de la moda española (y es sevillano), le ha dirigido una carta al alcalde, tras haber sido excluido de la lista de los modistos invitados a participar en el evento.

Y no, querida Rufina, no se trata de que yo vea la botella medio vacía, sino de que veo otras cosas. Como que, existiendo una Asociación de Moda de Sevilla, no se haya aprovechado para proyectar y promocionar a nuestros jóvenes diseñadores. Hasta donde yo sé, están bastante molestos porque no se ha contado con ellos en esta ocasión, que califican de oportunidad perdida.

¿O es que no te acuerdas de cómo se hizo hace años el lanzamiento de la moda gallega? Te repito: aquí parece que importa más la foto y el escaparate.

Pero, Justa –insiste su comadre- ¿no crees que esto sea una ocasión única para que disfrutemos los sevillanos y los de fuera de grandes obras de arte?

Hija mía, que sí, -le contesta- que está muy bien todo lo que sea difundir el Arte y la Cultura. Pero no te olvides de otra cosa: De los 17 cuadros que se exponen, 8 estaban ya aquí, en nuestro Museo de Bellas Artes, abierto al público todo el año. Desde allí, van y los desplazan poco más de 500 metros hasta el Convento de Santa Clara. Un paseo por el centro de la ciudad, que no quiero ni saber cuánto habrá supuesto en coste de seguros, por moverlos de clavo a clavo.


Y por supuesto, amiga, seamos realistas: este evento no será motivo de visita a Sevilla. ¿Tú de verdad crees que el alemán de Munich o el inglés de Bath van a planificar un viaje a Sevilla para ver esta exposición? Otra cosa será, indudablemente, que una vez estén aquí, los turistas decidan incorporar a sus rutas la visita a la muestra. Yo de Turismo no sé nada, pero ya que hablamos de Santas, hay un principio sagrado, que repiten una y otra vez los operadores turísticos, y es que los eventos tienen que comercializarse como mínimo con un año de antelación. Y mucho me temo, Rufina, que esta exposición se ha realizado de espaldas al sector turístico sevillano.

Bueno, guapa, que no me líes más. Que yo pienso ir a ver la exposición de todos modos y tú, si no quieres, pues no vengas y ya está, que te pones muy pesada.

Pesada tú, que no te enteras de nada.

Pues mejor así.

Pues eso. Vámonos a la Feria del Libro y después te invito a cenar.

Vale.



2 comentarios:

  1. Yo prefiero ir a Toledo, a ver "El entierro del Conde de Orgaz", el cuadro que más me ha impresionado nunca.

    ¡Qué linda Justa!

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  2. Me cae muy bien Justa. Casi tanto como el autor de este diálogo más que posible. Ay, las dos sevillas...

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