domingo, 9 de junio de 2013

Neymar, Alcalde de Sevilla





El dinero es excitante, agarra ese dinero con ambas manos y haz una fortuna, coche nuevo, caviar... (Money. Pink Floyd)


El dinero o mejor dicho, la codicia por tenerlo, suele ser la principal causa de guerras y otras calamidades y está también en el epicentro de la mayoría de los conflictos que nos rodean. El ser humano tiene incrustado en sus entrañas el afán por acumular riqueza material. Es como el agua salada, cuanto más se bebe, más sed da, escribía Schopenhauer.


En nuestra queridísima España, después de creer que éramos riquísimos (ay qué tiempos aquellos de viajes a Nueva York de los que regresábamos con el doble de equipaje: tiempos del “give me two") se suceden día tras día los casos ante los juzgados por los abusos y delitos fruto de una época de falsa apariencia en los años del ladrillo. Hace poco oí cómo una señora le comentaba a otra, ambas con acento madrileño, que la calle Serrano cada vez se parece más a Alcalá Meco.



A medida que nos distanciamos, esos años van adquiriendo ciertos tintes horteras (merdellones dicen por Marbella y alrededores). Y es que el dinero fácil ya se sabe lo que trae: coche nuevo, apartamentito en la playa, viajecitos, brillantes, armarios llenos, palos de golf, navegar en veleros y entender de vinos.


Y de repente, llegó el diluvio.



Lo que sorprende a estas alturas y con el chaparrón encima, es que se continúe como si aquí no hubiera pasado nada. A modo de ejemplo, traigo tres ejemplos que me han llamado la atención esta semana. Podrían ser más, muchos más, pero tampoco se trata de aumentar el grado de indignación o de provocar la desgana al lector que haya decidido leer este post.


Neymar, Zoido y Gracia o Zoido, Gracia y Neymar, o Gracia, Zoido y Neymar.


El Presidente del Parlamento de Andalucía ha hecho buena la frase de Voltaire de que "cuando se trata de dinero todos son de la misma religión", al aprobar y posteriormente tener que rectificar (tras el lógico enfado de Griñán) una subida en las dietas de los parlamentarios.

¿Como se puede cometer semejante error cuando nuestra región se esfuerza a través de diversas leyes y decretos en demostrar que otras políticas son posibles, respecto al mantra de la Merkel y su pupilo Mariano?

¿Como se puede alimentar esa idea que tan bien le viene a la derecha y de fácil calado en los ciudadanos de que " todos los políticos son iguales"?

¿Como se pueden dar unas explicaciones tan vagas y tan poco convincentes, cabreando más a la ciudadanía?

No recuerdo el importe de la subida, pero da igual que fuese el IPC o la media de la subida de la bolsa de Tokyo en los últimos diez años. Lo que sí sé es que esto es una gran torpeza.


Sencillamente NO TOCABA subida alguna.



El segundo caso tiene que ver con las pelotas, las pompas y las burbujas.


Nos hemos desayunado con el fichaje de Neymar por el Barça por unos insignificantes 120 millones de euros (más o menos). Sin embargo, según la prensa deportiva, lo verdaderamente grave son los nubarrones que acechan a los culés, pues ahora el brasileño podría estar mejor pagado que Messi. Menudo problemón. Las relaciones diplomáticas de la Kirschner y la Rousseff amenazadas.

¿Cómo explicarle al pequeño y mediano empresario, al que no le fluye el crédito desde las entidades bancarias, estos desembolsos escandalosos?

¿Qué enseñanzas pueden extraer los estudiantes de hoy sobre este sinsentido?

¿Cómo puede una sociedad permitirse que no se den las circunstancias presupuestarias para hacer que vuelvan nuestros investigadores o para dejar de apoyar a los que ya están aquí y, en cambio, haya dinero sin limites para traer futbolistas?

Resulta inexplicable que tanta norma de estabilidad presupuestaria, de déficit cero no afecte ni de lejos a un mundo tan oscuro, tan pleno de malas practicas económicas y tan inflado financieramente, como es el fútbol.

¿Terminaremos rescatando por "cuestión de Estado" a los grandes clubes con el dinero de todos los contribuyentes cuando estalle la burbuja futbolera?



Y el tercer caso. Zoido y su doble sueldo oculto. Y yo que pensaba que esta semana me iba a librar de escribir sobre el Sr. Z.

Pero cómo pasar por alto la sabrosa noticia que nos ofrecía la floreciente y creciente prensa digital.

Un sueldo en la sombra de alrededor de 25.000 euros al año, durante 6 años. ¡Esto es AUSTERIDAD!

Aunque pensemos: con tanto cargo acumulado y tantas obligaciones, es normal que el hombre necesite más de un sueldo. No hay fondo de armario que soporte tanto acto oficial.

Sin embargo, me asaltan algunas dudas:

¿Sueldo o dietas? Parece que está claro que es otro sueldo además del de parlamentario.

¿Hay que sumar otras cantidades por dietas cuando va a Roquetas, Guadix o Archidona como presidente del PP? Si esas cantidades no son dietas, por qué y en base a qué ese doble sueldo? ¿Por qué cobró ese sueldo cuando aún no era presidente del PP?

¿Por qué no aparece el PP como entidad pagadora en el registro de actividades depositadas en el ayuntamiento?

¿Existe vinculación de este sueldo con el pago de empresas al PP?

¿Dónde está la autorización del pleno del ayuntamiento de Sevilla, una obligación legal para obtener otra fuente de ingresos regulares?

Muchas dudas y vagas explicaciones.

Las dadas por el primer edil hasta el momento: Los sevillanos, pueden estar tranquilos. Suena a guasa. Podemos sentir envidia de tan suculento doble sueldo, podemos sentirnos engañados, podemos hasta pedirle un préstamo pero... ¿de verdad que podemos estar tranquilos?

Por cierto, dije antes que la noticia la han dado los medios digitales. Benditos sean. Para la prensa de la derecha de la ciudad este caso no existe, a pesar de la evidencia de la documentación y hasta el propio reconocimiento explícito y expreso del susodicho.



¿Está llegando la mancha del caso Bárcenas a Sevilla? Todo parece indicar que esto va a tener continuidad.

Pero los sevillanos, estemos tranquilos, que ya mismo tocará presentar algún cartel de verbena, acompañar a algún traslado o asistir a un campeonato de ping-pong.

En fin se me ocurre que la solución a tanto desaguisado podría estar en ese programa televisivo donde se intercambian familias:


Mandar a Zoido a Brasil con la familia de Neymar
Poner a Gracia a llevar la contabilidad del Barça.
Y nombrar a Neymar alcalde de Sevilla.


Total, de todos modos, aquí nunca pasa nada...









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