sábado, 29 de junio de 2013

¡NO A LA PALA!


 
Hace 7 años, (qué barbaridad, cómo pasa el tiempo…) los españoles de bien asistimos con asombro y deleite al nacimiento de un icono revolucionario de la talla de Mao, el Ché, la Madre Teresa o Luther King. Un icono que vino a encarnar en aquel momento el signo de los tiempos: adalid de las causas más nobles, residente en La Moraleja; infatigable luchadora contra las injusticias, en clase Business; faro en la negra noche de los agravios al pueblo. Un pueblo que, como todo el mundo sabe, aunque se vista de H&M, pueblo se queda.

Hace ya 7 años que toda una Señora Baronesa, la Thyssen, se manifestó contra la remodelación del eje Prado-Recoletos, al grito de su ya mítico “¡No a la Tala!”, uno de los mejores eslóganes político-sociales que se recuerda, desde el “I like Ike”, el “Por el cambio” y hasta el “Bienaventurados los pobres de espíritu”. Grito de guerra que bien podría haber alcanzado dimensiones planetarias de no surgir, apenas un año después, el célebre y manido “Yes we can”. Cosas de la Historia...

¡Los árboles no se van a talar! Primero, me tendrían que cortar a mí un brazo. Me subiré a un árbol y me ataré hasta que no vea esto solucionado” Así de contundente se mostraba la Baronesa, con tal de impedir el terrible arboricidio que el malvado Gallardón (por aquel entonces alcalde de Madrid) pretendía perpetrar frente a su museo.

Ni que decir tiene que nuestra heroína no tuvo finalmente que encadenarse a alguno de los majestuosos ejemplares en peligro (divinos, en sus propias palabras), pues consiguió que el pérfido alcalde, hoy ministro (¿igual de pérfido?), desistiera de sus malignos propósitos. Actualmente la flora y la fauna anexa al Museo Thyssen-Bornemissa, Tita incluida, respiran tranquilos. Bien está lo que bien acaba.

Sin embargo, después de 7 años, me imagino que Doña Carmen Cervera debe de andar bastante aburrida. Debe de echar de menos vivir al límite, pasear por el lado salvaje de la vida, errar por el mundo deshaciendo entuertos… Me imagino a nuestra Quijotesa sentada en su despacho, rodeada de grandes obras de arte, languideciendo... eso sí, de Chanel y Valentino. No creo que ni siquiera el pseudo-museo que abrió hace poco en Málaga haya podido sacarla de su sopor.

Qué gran pérdida para la humanidad. Con la que está cayendo, qué bien nos vendría ahora que esta Superwoman saliera de su Fortaleza de la Soledad de la calle Serrano y volviera a abanderar la lucha contra las causas injustas, deshonrosas e innobles.

Quizás, a nuestra querida amiga le falte un buen motivo para volver a la carga. A lo mejor busca desesperadamente algún aliciente de peso para enfundarse su ajustado maillot super-heróico (de marca) y retomar con energías renovadas su, hoy por hoy, carrera en suspenso por la Verdad, la Justicia y la Libertad.

¡No desespere, querida Tita! Véngase usted a Sevilla, baje usted a esta capital del Sur, que la necesita como agua de Mayo. Apenas está a tiro de AVE y le puedo asegurar que causas para usted hay unas cuantas. Y si le parece que estoy abusando de su bondad y de su generosa predisposición, al menos, ayúdenos con una de ellas.

En esta causa que le digo, como aquélla que usted defendió, somos muchos los vecinos que nos oponemos a los deseos del alcalde. También, como en aquélla, se trata de una obra en el viario público. Asimismo, como en su momento con usted, muchos colectivos de la ciudad se unieron para solicitarle al máximo regidor que desistiera de su absurdo empeño. Del mismo modo que en aquella ocasión, estamos hablando de una zona histórica y de gran abolengo. (Agravado aquí por el hecho de haber sufrido una obra de años, no hace mucho).

Y de igual manera que en aquella ocasión, podrá usted plantarse ante los operarios municipales como Chanquete en su barco y decirles que no la moverán. Incluso, si usted lo quiere, por aquello de dramatizar la escena, podría encadenarse a algo: Un árbol, una farola, un velador... lo que a usted le venga mejor.

Eso sí, baronesa querida. Tita, nuestra Tita. El eslogan aquí habrá de alterarlo un tanto. No mucho, pero alguna modificación requerirá. Mas no se preocupe, porque mi amigo Manolo V. me ha dado la solución: Ya la visualizo con su perfil Juanarquero, vista al frente, barbilla alzada, semblante sereno y firme, mirando cara a cara a Hércules en sus Columnas, acompañada y rodeada por los vecinos y vecinas de la Alameda, gritando a los cuatro vientos: ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA!

NO al Aparcamiento en la Alameda. NO a una obra absurda, innecesaria, ilegal, que bien podría esconder un negociete oscuro. NO a ir en contra de la ciudadanía, sólo por abrir un frente espúreo contra la Junta de Andalucía.

Dígale usted a nuestro alcalde, Señora Baronesa, porque él parece que no se entera, que con este parking está generando un problema donde no lo hay. Dígale que el planeamiento urbanístico vigente (el PGOU, para que se entere él) contempla soluciones alternativas que se empeña en ignorar.

Dígaselo usted a nuestro alcalde, señora Baronesa. A usted, estoy seguro, sí le hará caso. En sus manos encomendamos nuestras esperanzas de que finalmente se imponga el sentido común en esta ciudad, Sevilla. Su Sevilla, que tan necesitada anda últimamente de ello, de sentido común.

Vaya por delante, mi querida Baronesa, mi más sincero agradecimiento.

¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA! ¡NO A LA PALA!


3 comentarios:

  1. Creo que te has pasado un poco con la "pobre" baronesa. Jajaja. ¿Qué tendrá ella que ver con una obra que ni siquiera está en su ciudad?

    Pero el alcalde (no digo nuestro porque mío no tiene nada) es .....

    ¡NO A LA PALA!

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  2. Ya puestos por que no le pedimos unos cuadritos de nada y lo colgamos en los árboles a modo de museo tita-bornemissa-alameda. A ver que se le ocurre entonces al Sr. Z-ODIO

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