lunes, 3 de junio de 2013

Sevilla ¿es "asín"?



Tras una semana saturada de desfiles, banderas, misas conmemorativas, reconocimientos a personas e instituciones, todo ello amenizado con música de cornetas y tambores, esta ciudad de "quita y pon" parece recobrar cierta normalidad. Alcanzamos el mes de junio y con ello nos preparamos para encarar “las calores” que inexorablemente han de llegar en los próximos meses.
Afortunadamente, también van a llegar otros acontecimientos alejados de los cohetes, carretas y disfraces propios de esta intensa primavera que ha llenado su agenda (como siempre) con la Semana Santa, la Feria, el Rocío, el Corpus y el Santo Patrón.
Así, de manera más discreta y sin tanto ruido, los sevillanos y sevillanas podremos disfrutar de Circada, la exposición de Pérez Villalta en al CAAC, la primera Feria del Libro de Artista y Ediciones Extraña o los conciertos de Nocturama, por poner algunos ejemplos.
Al mismo tiempo, nuestras amigas Justa y Rufina vuelven a las andadas y se enfrascan en una discusión donde, una vez más, ponen de manifiesto sus visiones un tanto antagónicas de la ciudad. La anterior, un tanto acalorada, sobre la exposición de las Santas de Zurbarán y la posterior cena, fue la última vez en la que coincidieron, antes de que Rufina disfrutara del Corpus y del día de San Fernando y Justa aprovechase los primeros calores pre-veraniegos para pasar unos días en la playa.
Tras los saludos y besos de rigor, Rufina se confiesa extasiada con el Corpus vivido en plenitud, muestra su satisfacción con las medallas de la ciudad concedidas a "Los del Río", "José Manuel Soto" o "la Hermandad del Rocío de Triana" y le reprocha a Justa que se haya ausentado.
Justa, con cara de extrañeza, le recuerda que esa forma de vivir y entender la ciudad no va con ella. Le recuerda asimismo que no se puede estar los 365 días del año con procesiones, ensayos de las mismas, traslados, rosarios, carretas, lunares y mucho, mucho tambor. ¡Qué manera más reducida de entender la vida!
Además, continúa Justa, me indigna ese matrimonio indivisible entre Iglesia (Católica, por supuesto) y Ayuntamiento que se manifiesta en tanto acto religioso donde los representantes de la sociedad civil comparten liturgia, misa y comunión de manera oficial en el desarrollo de sus obligaciones políticas.
- Pues este año, además, ha habido jura de bandera para los sevillanos de a pie. ¡Ha sido tan emocionante!- Comenta Rufina.
- Y por supuesto que tu habrás desfilado y besado la bandera como Dios manda, ¿no es verdad, querida?- Le pregunta Justa.
- Por supuesto que sí, ha sido apasionante. Ha sido, ¿cómo te diría? ¡Ha sido un "corpus militaris"! No se puede pedir más.
Justa se queda pensando que con la derecha en el gobierno de la ciudad hay que resignarse a tanto acto religioso (católico, por supuesto) y a tanto desfile metido en la agenda oficial.
Además, reflexiona, están intensificando al máximo todo lo concerniente a triduos, quinarios, presentación de carteles y todo aquello que suponga rendir pleitesía a la Santa Madre Iglesia (Católica, por supuesto).
Para estos menesteres no parece haber penuria presupuestaria o, cuando menos, a estos señores y señoras del PP no parece importarle.
Rufina continúa a lo suyo, relatando que por fin se ha hecho justicia con el Soto y con los del aaaaaaiimacarena, al otorgarles sendas medallas, pues llevan toda una vida paseando el nombre de Sevilla por medio mundo.
Justa la interrumpe para preguntarle si no considera un exceso incluir dos reconocimientos a perfiles tan similares y si no le resulta extraña la ausencia de otros promotores o referentes de la cultura que no tengan que ver con los lunares y los farolillos. Que haberlos, haylos.
En ese momento la boca de Rufina se convierte en  una máquina de soltar expresiones del tipo: los vellos de punta, emocionantísimo, lo bonito que estaba el centro y el buen tiempo que ha hecho, gracias a dios.
Ante tanta verborrea barroca, su amiga no puede evitar desconectar y se dedica a recordar la magnífica exposición de Dennis Hopper que ha disfrutado ese fin de semana en el Museo Picasso de Málaga. Y recuerda, además, la oportunidad perdida por la ciudad durante los doce años del gobierno anterior de sencillamente haber puesto un poco (sólo un poco) de tierra de por medio entre los actos religiosos (católicos, por supuesto) y la casa de todos los sevillanos (católicos y no católicos, POR SUPUESTO).
Finalmente, permanecen las dos abstraídas unos instantes, cada una en su mundo antes de despedirse. A Rufina no se le borra la cara de felicidad, recordando la piel de gallina con el beso a la bandera, el olor a romero o el altar montado por su familia en la calle Cuna.
Justa, por el contrario, se imagina junto a Hopper protagonizando “Easy Rider”, compartiendo su moto, haciendo kilómetros y cantando con él Born to be Wild... desafiando la cultura y los valores establecidos. Él a finales de los sesenta y ella en este presente que tiene cada vez más tintes de blanco y negro.
Pensando que, por mucho que su amiga le insista, se niega a que Sevilla tenga que ser “asín”. (O sólo así)

1 comentario:

  1. Me encanta Justa. Y lo de la Sevilla "de quita y pon".

    Eres muy respetuoso en las críticas. GENIAL.

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