jueves, 5 de septiembre de 2013

Serpientes de Verano



"El fin, el fin del verano...

El fin del verano siempre es triste,
aunque entre las mantas pueda hablar de amor.
La noche alarga su jornada y el día, vago y breve, se escapa.
Es el momento de la lluvia, 
de las hojas muertas color ocre, 
la hora del sueño del lagarto.

El fin del verano es triste, querámoslo o no"

Estos versos de la canción de Danza Invisible me sirven para reflexionar sobre algunas noticias del pasado mes de agosto. Un mes que siempre resulta algo peculiar desde el punto de vista informativo. No en vano, se ha acuñado la expresión de "serpientes de verano", referidas a esas noticias irrelevantes que, no obstante, gozan de amplia difusión durante el período estival. (Por cierto, una curiosidad: Se cree que el termino proviene de Nessie, el famoso monstruo del Lago Ness, al que indefectiblemente se le hace  reaparecer todos los meses de agosto para que los diarios tengan materia con la que poder rellenar páginas.)


El lago Ness se encuentra precisamente en Escocia, hermosa región de la Gran Bretaña. También a este país pertenece Gibraltar. El Peñón (por no decir, el peñazo): uno de los indiscutibles protagonistas de agosto.

Hemos oído a ministros bravucones y sus grandilocuentes declaraciones. Hemos presenciado cómo un gobierno, el de Rajoy, sacaba a relucir sus más altas dosis de patriotismo (¿o deberíamos llamarlo patrioterismo?). Todo ello con el doble objetivo de, por un lado, arrojar una cortina de humo sobre el atolladero pepero que representa el "Caso Bárcenas" y por otra parte, utilizar la siempre útil herramienta de la bubucela patriótica, esa que tiene unos efectos euforizantes, casi hipnóticos, sobre la bien predispuesta tribu. O sea, nosotros. 



Nuestros gobernantes centrales han debido de pensar que los triunfos de La Roja y otros grandes de nuestro deporte patrio ya no son suficientes para ensimismarnos y, como consecuencia, han recurrido al siempre socorrido Peñón (por no decir peñazo) y alimentar a esa enfermedad moral que representa el patriotismo de postal, chapa, bandera y pulserita. (Quincalla toda ella, por cierto, de muy buena calidad Made in China).

Han debido de pensar, en definitiva, que la sombra de Nessi es tan alargada que es capaz de volver invisibles las crecientes desigualdades sociales, el empobrecimiento general, la destrucción del estado del bienestar. Que un poco de fanatismo patriótico nunca viene mal.


Personalmente y por otra parte, me ha llamado mucho la atención cómo en la Gran Bretaña la nacional BBC se hacía eco de de la detención en Perú de dos jóvenes súbditos por un asunto de trafico de drogas. Estos jóvenes, según la radio británica, eran presentados no como supuestos narcotraficantes de poca monta, sino como víctimas de un engaño de unos desaprensivos españoles, que los embaucaron durante una apacible noche de vacaciones en Ibiza. 

El acento de la noticia se ponía, además de en el supuesto engaño, en dudar del sistema judicial y penitenciario de la patria de Vargas Llosa.

Ah, los británicos. Patrióticos ellos donde los haya.

Seguimos con serpientes y con otros animales marinos. Podíamos aludir al tiburón que acechó a los bañistas en una playa de Algeciras, o al extraño, raro, indefinido animal varado en Almería. 



Pero si hay una rareza que me está dejando ciertamente perplejo, y creo que a muchos otros ciudadanos españoles, es comprobar que junto a los recortes, desempleo y empobrecimiento social, nos estamos embarcando en la organización de unos Juegos Olímpicos.

Parto de la premisa de que esta fiesta del olimpismo, esta demostración de la marcaespaña nos puede salir bastante cara. Ojalá me equivoque.

Habría que recordar que Madrid es el municipio mas endeudado de España (más de 7.000 millones de euros, lo que supone el 50% de la deuda del resto de los municipios españoles). Habría que recordar que la ciudad de Roma (sin sufrir la crisis tan intensamente como nosotros) adoptó la, en mi opinión, muy coherente decisión de abandonar la carrera olímpica. Habría que recordar  también a muchas de las voces que se han alzado en Grecia para criticar que la organización de los JJOO de Atenas supuso un empujón más en el descalabro económico y social de Grecia (cuestión perfectamente novelada por Petros Márkaris en su Trilogía de la Crisis). Y habría que recordar que muchos miles de ciudadanos brasileños no están esperando precisamente como agua de mayo, su próxima cita con los aros y la antorcha. 



Nosotros en España, como en el tema de Andre Vicenzzo & Mijail: Como si Nada. A pecar otra vez de nuevos ricos y a dejarnos llevar por una supuesta euforia colectiva que provocaría la elección de Madrid como ciudad olímpica, pensando que así saldremos antes de la crisis. En términos de economía familiar, es como decir que, aunque no podamos llegar a fin de mes, vamos a permitirnos el lujo de cambiar de coche. Por supuesto, de alta gama. Ah, y de paso, a comprarnos un apartamento en Marina d´Or. Como si Nada. 


Tamaño despropósito se sustenta en que la idea trasnochada de que las ciudades, los territorios, pueden desarrollarse sobre la base de conmemoraciones, grandes celebraciones, fastos, oropeles, expos, macro eventos y demás quimeras. 

En fin, para serpientes de verano, la de verdad, la que más me ha gustado,  la ha provocado la revista Mongolia, preguntándonos a sus lectores, vía encuesta, qué Comunidad Autónoma estaríamos dispuestos a cambiar por Gibraltar... Por lo menos, que no falte el sentido del humor que, además, no es nada caro.

¡Viva Honduras! Perdón, digo ¡Viva España!











1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo con lo que dices. Por si no teníamos bastante, ahora unos JJ.OO. Menos mal que se quedo la cosa en un susto, yo ya me estaba viendo otra subida de impuestos para pagarlos.
    Sigue dando caña Antonio, me encanta tu blog.

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