miércoles, 13 de noviembre de 2013

ESPERPENTO


Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. Los héroes clásicos reflejados en espejos cóncavos dan el esperpento. Frases de Max Estrella y Don Latino de Hispalis en Luces de Bohemia, de Don Ramón María del Valle-Inclán

Para mí el recuerdo de este genio va ligado indisolublemente al de los libros de Lengua y Literatura del bachillerato, donde aparecía fotografiado con su enorme barba blanca y sus gafas a lo John Lennon.

El prolífico Valle-Inclán, un tipo ingenioso, brillante y mordaz, forma parte de esos perfiles que tanto se echan en falta en esta inexplicable calma chicha en la que navegamos actualmente en España. De este inclasificable gallego (Rajoy es otro inclasificable gallego, aunque por circunstancias radicalmente distintas) aprendimos en aquellos libros el significado de la palabra Esperpento, género literario del que, con permiso de Quevedo, se considera su fundador.

La deformación y distorsión de la realidad para presentarnos una imagen más real es consecuencia de colocarnos ante el espejo y provocar así que aparezca nuestro verdadero yo o, en palabras de Max, ¨al enfrentar a los héroes o seres bellos ante el espejo cóncavo nos aparecen seres grotescos y absurdos¨. De este fascinante modo, el autor de Tirano Banderas nos mostró el verdadero esperpento español, poniéndonos ante un espejo y mostrándonos tal cuál éramos.

Estoy seguro de que Don Ramón María no hubiera dado abasto si los dioses hubieran querido que viviese en nuestra época. Me pregunto qué opinaría sobre, por ejemplo, los héroes de la tele-basura, los estilismos de Lady Gaga o las no sé cuántas sombras de Grey. Sobre todo, me gustaría saber qué podría escribir acerca del desaguisado nacional que estamos viviendo, con unos Borbones embarcados en el Titanic, un Gobierno cómodamente instalado en su papel de Pinocho y una oposición más perdida que el barco del arroz. Por no mencionar la lamentable situación de otras instituciones como la Justicia o los sindicatos. K.O.

La foto actual de la sociedad española es lo suficientemente grotesca como para escribir cientos de miles de páginas valleinclanescas, pudiéndose prescindir incluso del espejo cóncavo. Tiene uno la sensación de que, como Alicia, hace tiempo que atravesamos el espejo y de que lo que encontramos al otro lado dista mucho de ser el País de las Maravillas.

Para muestra un botón o quizás dos.

¿Cómo describir lo acontecido esta semana en relación con las becas Erasmus?

No sé cómo definir el nuevo torpedo contra la educación pública que rebajaba la cuantía de la beca previamente concedida a 35.000 estudiantes españoles que culminan su proceso educativo en otros países de la Unión Europea. No es que no encuentre las palabras adecuadas para hacerlo, es que no son precisamente bonitas.

Por cierto ¿dónde estaban en ese momento los responsables en materia de educación de otros partidos políticos o los gabinetes y observatorios de estudios universitarios, o el resto de estamentos de la comunidad universitaria de este país? ¿No se leen el BOE?

Ha sido un estudiante andaluz, Germán Pérez, un Erasmus que cursa medicina en la Universidad italiana de Foggia el que sí se lo ha leído y ha destapado el nuevo (y ya van…) ataque de Mr. Wert a la educación pública. Germán y otros como él han forzado la rectificación del gobierno, pero sólo de momento. Con este ministro no podemos permitirnos el lujo de bajar la guardia. 

A mí este señor, hablando de personajes grotescos, me recuerda a Nosferatu en la escena en la que el príncipe de las tinieblas se aproxima por una escalera a la habitación de su víctima. Resulta antológico el juego de sombras que se proyecta en la pared, haciendo de su silueta un ser deforme. Nosferatu-Wert está continuamente subiendo oscuras escaleras con la intención de liquidar a quien, a su entender, es su enemigo: la educación pública.

Cambio de tercio, digo… de Esperpento. Esta vez uno más cercano a Sevilla: la situación calamitosa que están viviendo los periodistas y trabajadores de El Correo de Andalucía. Un abandono empresarial que huele a usura y que ha arrojado a este periódico cargado de Historia y simbología a un limbo inexplicable y absurdo. Esperpéntico.

Se me viene a la mente otro gran maestro del esperpento, Goya, quien con sus pinturas negras llegó a mostrar todo el retorcimiento y la crueldad del ser humano. Saturno devorando a su hijo bien que se me parece a este Estado que poco a poco engulle el bienestar ciudadano. El Coloso que desata el pánico entre los habitantes del valle, bien que me recuerda al implacable Mercado que intenta arrasar con todo, incluida la pluralidad informativa.




















Frente a esto, resulta encomiable y muy emocionante la actitud de esa plantilla abandonada a su suerte que, con ilusión y un buen par de (ver mipost anterior) editó un número extraordinario rebosante de plumas y firmas representativas de todos los estamentos sociales. Esto tiene que y debe terminar bien.

No hay opción para otro final.












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