domingo, 17 de noviembre de 2013

La duda de una decisión cobarde


Acaba de finalizar una nueva edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla. Esta X exitosa edición podría pasar a la Historia con la duda de una posible decisión cobarde tomada para celebrar la Gala de Clausura.

De partida me atrevo a afirmar dos cosas: en primer lugar el Festival cuenta sobradamente con el apoyo de los sevillanos, a tenor del paisaje que han mostrado las salas de cine repletas de público y en segundo lugar, que estamos ante el evento desarrollado en la ciudad que puede estar teniendo mayor trascendencia en los medios europeos. Esto exige ser potenciado (¿Hasta cuando la falta de apoyo de la Junta?)

Estas dos circunstancias nos permiten hablar de un Festival "consolidado" como suma de voluntades, esfuerzos e impulsos de distintos equipos técnicos y políticos que forman parte de la historia reciente de este Festival.

En  esta edición, dicen los cinéfilos, se ha notado bastante la mano del actual director J.L. Cienfuegos (One Hundred Fires como lo llamó Eva Hache en la gala inaugural). Modestamente en mi opinión y con la visión parcial que te da el contemplar sólo una parte de la extensa oferta del Festival, me gusta y comparto una apuesta arriesgada por unas cintas que difícilmente vamos a poder ver durante el resto del año en la cartelera habitual de nuestros cines. Uno de los premiados se refirió a nuestro Festival como "ecológico" por su apuesta por la biodiversidad y protección de especies en peligro de extinción (en materia de cine se entiende). Muchas de las películas proyectadas serán cuando se estrenen carne efímera del cine Avenida y basta un despiste para que te quedes sin poder verlas. Podría calificar con más adjetivos elogiosos esta X edición del Festival, aunque reitero que lo mejor ha sido experimentar la sensación de ver películas con salas plenas de público.

La película ganadora este año ha sido la francesa de A. Guiraudie "El desconocido del lago". Tuve la suerte de verla y me parece más que aceptable, aunque sin llegar a eso que denominamos obra maestra.

Hasta  aquí todo “bien y normal” o, dicho de otra manera, esta X edición permitiría hacer un balance optimista y sin apenas “ningún borrón”. 

Peeeeeeeeeeero queridos amigos, resulta que la película en cuestión es de temática gay, un thriller con algo de humor y cargado de escenas de sexo explícito entre hombres.

Dirán ustedes, ¿bueno y que? Pues que en la gala de clausura, una vez fallado por parte del jurado el palmares del Festival, lo lógico hubiera sido la proyección de la película ganadora según mandan los cánones. La película que se proyectó fue otra premiada, "Alabama Monroe", y aquí empiezan las especulaciones y posiblemente el gran marrón o mancha de esta edición.

Frente a las explicaciones oficiales de que no se disponía de la versión de la cinta compatible con el sistema de proyección del Teatro Lope de Vega, fue extendiéndose como una mancha de aceite entre los asistentes la versión de que habían (¿quién?) considerado inapropiado la proyección de la película ganadora por la crudeza de algunas imágenes de sexo (entre hombres) y la conveniencia de pasar otra peli más acorde con la heterogeneidad y perfiles del publico que presumiblemente asistiría a la gala en cuestión .

¿Quiere esto decir que vamos de moderniquis con un elenco de películas seleccionadas que darían envidia a los cinéfilos de cualquier ciudad pero que, como la ganadora puede herir mentes puritanas y conservadoras, nos inventamos argumentos técnicos para no proyectarla? 

¿Quiere esto decir que hacemos bromas en las galas de inauguración y clausura con el cartel  "SEVILLA X" por ser la décima edición y la connotación porno de la X, pero nos acojonamos en proyectar una cinta con escenas de sexo? 

¿Acaso ha pesado en la cabeza de alguien la reacción de los franco-tiradores de la derecha cavernícola sevillana y su consiguiente cabreo, sobre todo estando su gran esperanza blanca en el gobierno municipal?

En definitiva, estamos ante un hecho que debería ser aclarado, del que la prensa local no dice ni "mu", y del que a mí no me extraña que suceda en esta Sevilla de Zoido.

Por contra, sí que me extraña la ausencia del presidente del jurado, el cineasta almeriense Manuel Martín Cuenca en la entrega de premios. Será una simple casualidad, no seamos malpensados.

Habrá que esperar a los presupuestos de 2014 para contemplar si se incluye en el área de cultura una partida que permita la compatibilidad de algunas cintas con la maquinaria del Lope de Vega. Para otras cuestiones habrá que esperar al 2015.

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