sábado, 28 de diciembre de 2013

La Fiesta de los Maniquíes


No mires a los ojos de la gente
me dan miedo, mienten siempre

Ha fallecido Germán Coppini . Una de la voces mas peculiares del pop español.

Lo conocimos primero con Siniestro Total y después con Golpes Bajos en esa época ochentera que llamamos "la movida". Años agitados en el arranque de la democracia y de la que tanto han tratado después películas, libros, exposiciones, o debates e interpretaciones diversas. Pretendo sin más rendir mi modesto homenaje a quien me hizo (y lo hace y lo seguirá haciendo) disfrutar con sus canciones llenas de poesía.

No puedo olvidar el hecho de que esos años siguen suscitando hoy, ¡30 años después!, controversia entre los que la consideran una época dorada de la cultura española y los que por contra la rechazan al tenerla por un movimiento donde reinaba la frivolidad y subvencionado por los que gobernaban entonces.

Rígidos los cuerpos
los maniquíes bailan.
Con el rojo de sus labios
y el brillar de su cabello.
Fiesta de los maniquíes,
no los toques, por favor...

Particularmente, me parece incuestionable que en aquel momento España era una olla exprés que necesitaba explotar, tras cuarenta y tantos años de represión y censura franquista. España se volvió loca.

Por ello la aparición de grupos musicales, de teatro, revistas y fanzines, pintores y galerías, cineastas y nuevos actores, etc. fue de tal calibre que yo al menos soy de los que piensa que nuestro país tuvo un autentico movidón cultural que llegó a muchos rincones de la piel de toro.

Por ejemplo en mi pueblo, La Rinconada, tuvimos nuestra movida local: Gabinete Caligari, Glutamato Yeye, La Dama se Esconde, Alaska, Semen Up, Loquillo, Danza Invisible... nos visitaron. Pero también allí mismo nació el fanzine Sexvilla o la performance Mutaciones.

Yo no tengo dudas respecto a reconocer y tildar aquellos años como una edad de oro para la cultura española, como tan acertadamente se titulaba aquel programa de la 2 (entonces de nombre mucho más inquietante: UHF), de la Chamorro. De Oro por las ilusiones colectivas, de oro por las ganas de cambiar el sistema, de oro por sentirnos seguros y orgullosos de lo que se hacía, de oro por bordear lo prohibido... por tantas cosas una Edad de Oro.

Germán Coppini puso su grano de arena primero desde el punk-rock, divirtiéndonos y asombrándonos al mismo tiempo de que en una canción española se dijera que a alguien le picaba un huevo. Y sonaba bien.

Quien algo quiere algo le cuesta
Me lloran los ojos al abrirlos a la claridad
Tiemblan mis dedos cuando acaricio tus cabellos
Habrá nueva primavera y no siempre sera invierno

Después apareció con una voz y un sonido inconfundible, peculiar y distinto. Pop elegante.

Recuerdo que fue mi amigo Jesús el que apareció un día con el primer mini elepé de Golpes Bajos. Ambos rivalizábamos a ver quién era el primero en descubrir un grupo nuevo. En este caso fue él quien se llevó el gato al agua. Nos quedamos perplejos con esas letras, con ese bajo, ese piano, esa batería y sobre todo... con esa voz.


Y me llamas de amigo
Cuando mi cabeza sobre tu pecho
No ha vuelto a estar recostada
Cuando a menudo nos sacude el miedo
Cuando he perdido tu espalda
Cuando encontramos solo vacío
Mi amigo

Tras la disolución del grupo, Coppini continuó con su carrera musical hasta sus últimos días, hasta hace nada. Siguió componiendo buenos temas, pero la sombra de los Golpes Bajos es muy alargada y tuvieron poca repercusión.


Carlos Berlanga, Antonio Vega, Enrique Sierra, Bernardo Bonezzi... y ahora Germán Coppini.

Solicito, exijo el reconocimiento de estos y otros artistas olvidados por la cultura oficial y las correspondientes cadenas cavernícolas de televisión. Seguramente no llenarán avenidas ni tanatorios en sus despedidas, pero somos muchos los que reivindicamos la inclusión de sus nombres en los libros de historia de la música española, porque nos hicieron mas fácil la vida, divertirnos y amarnos.


Malos tiempos para la lírica.




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