domingo, 13 de abril de 2014

La Bienal



Mientras Riccardo Muti lanzaba un torpedo a nuestras conciencias declarando que "a los gobiernos les interesa más los cañones que la música y la cultura", esta semana nos llegaba también la noticia de la conversión en gran centro comercial de los estudios cinematográficos de Cinecittá, y en Sevilla se daba a conocer la programación de la Bienal de este año.

Al igual que San Sebastián un gran Festival de Cine, Almagro de teatro, Gijón su Semana Negra o Benicasim el FIB, Sevilla tiene su Bienal de Flamenco.

Reconozcamos lo positivo del crecimiento y la diversificación de la oferta cultural de nuestra ciudad en los últimos años: eventos y festivales como ZEMOS, Territorios, Southpop, Cine Europeo, Perfopoesia o Contenedores son buena prueba de ello.

Pero de existir un evento con enormes posibilidades de proyección internacional y que se pueda convertir en un elemento seductor más para visitar Sevilla ese es indudablemente la cita flamenca.
Una año más, esta edición ha de ser un éxito para disfrute de los amantes del flamenco y debe contribuir aunque sea modestamente a reactivar nuestra lastrada economía local. Cabe reflexionar no obstante, sobre si se están colocando los mimbres necesarios para consolidar la muestra como un encuentro de dimensión realmente internacional, o por contra estamos ante una cita estancada y devaluada, más cercana a un acontecimiento de consumo interno sin más.

1.- La necesidad de una acertada y eficiente promoción y comercialización que requiere un evento de pretendidas dimensiones internacionales hace aguas: no se puede presentar el programa de la Bienal a escasos cuatro meses de su inicio. Hacer las cosas bien significa planificar, anticiparse y aprovechar las citas de las ferias de turismo y otros encuentros culturales.

2.- La organización de la Bienal requiere de una estructura estable que no se tiene. Ese trabajo permanente de programación y planificación podría ganar enteros con la creación de una fundación, por ejemplo, donde además de las administraciones publicas estén las empresas patrocinadoras. Estructura permanente y personal especializado serían una buena fórmula para sencillamente hacer las cosas "mejor" y reducir las dosis de improvisación existentes.


3.- Planificación, trabajo permanente y comercialización eficiente  serán síntomas inequívocos de una ciudad que apuesta claramente por el flamenco. Hay que abandonar los amagos, las medias tintas y los complejos frente al flamenco para convertir a la Bienal en un acontecimiento único en el panorama cultural.

Esto requiere de una apuesta decidida y de un liderazgo municipal que apenas se vislumbra más allá de los actos de presentación donde las palabras huecas y las frases grandilocuentes están a la orden del día.


4.- Como consecuencia de lo anterior, ello supondría la posibilidad de desarrollar un programa de actividades a lo largo de todo el año. Me contaba el otro día un amigo el valiosísimo e inigualable material procedente de otras ediciones que podría formar parte de una exposición permanente que sirviera para enriquecer la oferta que Sevilla ofrece en torno al flamenco: vídeos, fotos, carteles de ediciones anteriores, grabaciones... ¿qué uso tiene en la actualidad ese material?



5.- Con un trabajo continuado en el tiempo sería fácil buscar un hilo argumental para cada edición. No basta sin más etiquetar las respectivas ediciones con un "dedicada a Paco de Lucía" o un “dedicado a Camarón". Si esta edición se dedica a nuestro guitarrista universal, hay que ser coherentes y la programación tiene que rezumar al autor de “Entre dos aguas” por doquier. Lo contrario no es más que etiquetas facilonas y frívolas aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.

6.- Asimismo hay que superar el divorcio entre el empresariado turístico sevillano y la Bienal. Es evidente la escasa involucración de este sector cuando precisamente podría ser el gran aliado y beneficiado. Prueba evidente de ello es la ausencia de los operadores turísticos en la  presentación del programa esta semana pasada. No es difícil imaginar el rol que podrían desempeñar las agencias de viajes o las cadenas hoteleras, por poner un par de ejemplos.

7.- Por cierto, no estaría justificado en unos momentos como los actuales, que los precios de las entradas en esta edición no contemplaran modalidades específicas para los amantes del flamenco en situación de desempleo.

8.- En los corrillos posteriores al acto de presentación de la Bienal de este año, se comentaron muchas otras cosas: el poco peso de la guitarra en una edición que toma como referente a Paco de Lucía, la pérdida de protagonismo del baile, así como el monopolio -que no liderazgo- que el Ayuntamiento ejerció hasta el punto de obviar al resto de administraciones.

Aunque sin duda lo más llamativo fue el homenaje póstumo anunciado por el Alcalde a un cantaor como el Lebrijano que aún vive. Lagarto, lagarto…



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