viernes, 6 de junio de 2014

Lego Sevilla


Gregorio Samsa es el comerciante de telas a quien Kafka consagró como uno de los personajes más relevantes de la literatura de todos los tiempos.En La Metamorfosis, Samsa se despierta una  mañana convertido en un gran insecto, una transformación que lo llevará a su ocaso.

Sevilla también se transforma. Se engalana (como le gusta decir a los de siempre) una y cien veces a lo largo del año. Es una ciudad de ¨quita y pon¨, de monto y desmonto. En definitiva una legoland o lego city como la ciudad danesa de Billund.


Sales a la calle y te percatas de que tras haber dejado atrás hace escasos días la sinigual Semana Santa, evento turístico religioso donde los haya, vas y te tropiezas con una marea humana ataviada con trajes de entretiempo acompañando a la Virgen de la Macarena, que celebra el 50 aniversario de su coronación canónica con una maratoniana procesión. La madre de Dios, cual Tour de Francia, ha peregrinado por etapas.


Pero madre del amor hermoso, además de los actos catedralicios de nuestro patrón San Fernando, y sin tiempo de haber hecho la digestión de tanta emoción y tanta piel de gallina con la reina de San Gil, se produce otra invasión: hombres y mujeres con trajes de volantes, botos, batas canasteras y flores tremendamente tiesas incrustadas en los moños, además de bueyes, caballos y el simpecao sin falta.


Mientras desayunas, escuchas al Delegado del Gobierno advirtiendo de la prohibición de hacer barbacoas en el camino (más le valdría vigilar tanto cohetito mañanero) y Canal Sur, nuestro canal de bata de cola dando todo tipo de detalles sobre la marabunta camino de la aldea y salpicando la información con entrevistas a peregrinos la mar de salerosos.


Paseas por el centro buscando el remanso de una tarde tranquila, una vez que la Virgen descansa en su basílica e imaginas a los peregrinos por la Raya Real. De repente no das crédito de lo que ven tus ojos: una nueva construcción efímera en la Plaza de San Francisco para el Corpus Christi. ¡Santo Dios! ¡One more time! Esta Plaza es imposible saborearla sin arquitectura de cartón  piedra, sin carpa o sin veladores.

Vuelves a casa y te sientes tan bicho como Gregorio Samsa  (que no Serrano, que estará el hombre entretenido repasando el proyecto del nuevo museo de las tradiciones para la ciudad: no quieres teta, pues toma sopa). 

Cohetes, coronas, tambores y cornetas, pétalos en las calles, arquitectura efímera… cuánta devoción y cuánta metamorfosis urbana.


Tanta, que sólo consigues dormir a base de Dormidina y entonces sueñas con otra Sevilla. Una ciudad que bate récords con la llegada de turistas a San Pablo, con un Fibes sin fechas libres para albergar nuevos congresos, con un Guadalquivir revitalizado de una puñetera vez, con una ampliación de Cartuja´93 en marcha, con unas universidades compitiendo internacionalmente, con una demanda creciente de espacios para emprendedores, con una industria cultural floreciente y con unas salas con el cartel de "no hay billetes"

El estruendo de un cohete te despierta. Ya vienen de vuelta. La ciudad a sus pies.





1 comentario: